Oh, l'amour!
.Incluso recién levantada, con pelos de loca y enfurruñada con el mundo; para él seguía siendo la niña de sus ojos, la más dulce compañera y la ilusión de cada mañana.Y si eso no es amor, que baje Dios y lo vea. (Quien dice Dios dice uno de los que manejan el cotarro ahí arriba).La fotografía es de Elias Tahan.