Kevin Francis Gray

Querido Kevin, me tienes acojonada y fascinada desde el día en que descubrí tu trabajo. A veces sueño que tengo una de tus esculturas en casa. En la entrada, en la cocina, o quizás escondida tras las cortinas. Sueño que me mira por las noches. Sólo cuando me giro. Y me pongo nerviosa. La odio.Luego me doy cuenta de que ser tímida y estar sola no es tan fácil cuando eres una estatua.

Previous
Previous

Me estaba acicalando.

Next
Next

Equilibrio que no es.