El día que empecé a llevar anillos.

Yo antes no era muy fan de los anillos. Me parecían todos grandes, cutres, cursis. Solía decir que no llevaba nada en los dedos era porque no había encontrado todavía una pieza finita, sencilla y ligera, acorde con mi personalidad.AJÁ.Entonces me doy un paseo por un mercadillo de Londres, encuentro estas horteradas y, de repente, me encanta llevar anillos. Ya veis: ni finitos, ni sencillos, ni ligeros... más bien todo lo contrario. Pero mira, como suelo vestir muy aburrida, me dan un mínimo de rollo especial.¿Son o no son fantásticos?

Previous
Previous

tumblr fever

Next
Next

Átate el pelo, oh oh oh.